viernes, 5 de junio de 2009

Día 3.

Sopa + fruta + verdura.

Mi organismo agradece los azúcares, comí sandía y me supo dulce y rica, todos los demás en mi casa que la probaron dijeron que estaba simple e insulsa.

Me comí a escondidas una galleta cracket.

Me mandaron agua de Jamaica con azúcar. Fui feliz, los mareos disminuyeron

Conclusión: lo mío es el azúcar.


Día 4.

Sopa + leche + plátano.

Odio el plátano. Como había leche en el menú decidí hacer ciertas adaptaciones. La crema está hecha de leche, no? y el canderel endulza, no? bien: plátanos con crema y canderel. Yomi, yomi.

En la noche incursioné en la cocina y decidí preparar una crema, ya me cansé de masticar tantas plantas que tiene la sopa. Lo más rico es que no aguanté la tentación y me la comí junto con un pan integral tostadito.

La dieta no me deja pensar, me siento agotada, duermo como en versión hibernación y me mareo frecuentemente, ya es día 5, ya falta poco para el día 7, falta poco, poco.. poco... poco... poco...

miércoles, 3 de junio de 2009

Elemento engordador. Día dos.

Envío todas mis bendiciones a la comida congelada, a la verdura en especial.

Ayer toco sopa y verdura.

Sentí morirme por un ataque hipoglucémico.

Sobreviví gracias a un bubaloo y un cafecito con dos cucharadas de azúcar.

En la mañana me torturaron con una bolsa de galletas marías gigantes... ¡galletas... y marías!

Quiero una galleta maría.

martes, 2 de junio de 2009

Elemento engordador. Día uno.

Ahhhh. Ayer me tocó comer sopa y fruta y sopa y fruta y sopa y fruta y ya.

Llegué con mi sopa, un bote tamaño helado de a litro lleno de melón picado y un litro de agua de jamaica y limón sin azúcar claro.

Como soy dormilona, no me levanto a desayunar, llegué a la oficina sin el típico chocomil con media mordida de pan, que aunque no es mucho ahora sé lo generoso que puede ser.

Desayuné fruta, los mosquitos esos que aparecen por generación espontánea llegaron, eran tres: Lolo, Ermilo y Williams III. Cuando me percaté de que ya andaban muy revoloteados decidí dejar de desayunar, cerré la tapa y Lolo y Williams III se quedaron encerrados en el toper.

Ermilo no sé qué fue de él, salí al baño y me siguió, nunca lo volví a ver.

Comí sopa, pura sopa, sufrí. No llena la sopa. No realmente.


Llegué a mi casa después de salir de la oficina y tenía hambre, en tiempos de bonanza hubiera abierto el refrigerador, servido un vaso de Coca Cola y buscado galletas o pan o lo que hubiera quedado de la comida. No, no fue así, abrí mi toper de melón, lo olí para ver si no se había hechado a perder, lo puse en un plato (en plato sabe mas rico que en toper) y me fui a mi cuarto junto con el resto del agua de jamaica.

Deliré un poco, creo. No imaginé dulces danzantes, no, pero moría por algo como chocolate, como un gansito o unos chocorroles, o un pan, una galleta maría por lo menos.

Me levanté a servirme un plato de sopa, era la cena, sufrí otro poquito.

Extraño el chocolate y el pan.



En la noche que llegó mi madre, al momento de hacer la cena fue a torturarme un poco, como toda buena mamá hace con sus hijos. -No quieres un sandwich de pollito, calentado en el comal, con mayonecita y crema y nuez y un tomatito??.

Mi mamá no me ayuda, creo que está disfrutando mi dieta. Me dormí pensando en ese sandwich, quiero un sandwich, deduje que lo iba a hacer de ensalada de pollo, de esa que usan para relleno, que es pollito desmenusado, con crema y nuez... qué rico. Creo que soñé con él.

lunes, 1 de junio de 2009



... lo fue?



(la dieta no ayuda, quiero un chocolate y una canción desesperada)

Hace unos meses, en febrero, decidí ponerme a dieta. Pesa decir que ahora peso tres kilos más que en esos entonces por lo que he decidido volver a intentarlo con una nueva y probada dieta.

La vez pasada me inventé, cual nutrióloga patito, la dieta a seguir. Bien, no funcionó, ahora entraré a la faceta de prueba cuanta ridícula dieta llegue a tus oídos.

A lo mejor hay quien diga que es típico de las mujeres matarse y hacer dieta, que no sirven, que la vanidad, que pinches traumadas, anoréxicas que solo les interesa la apariencia y pues sí, a lo mejor tengan razón pero ps no me importa, igual trataré de llevar la dieta.

Solo espero no acabar como esa tipa de un correo cadena que después de su dieta acababa casi casi en una relación amorosa con un pollo rostizado imaginario. Veremos qué tan cuerda estoy de aquí al domingo.

Dieta de la sopa quema grasa.

Es una maravillosa dieta que ps básicamente consiste en comer pura sopa toda la bendita semana, una amiga la probó y bajó cuatro quilotes y yo lo vi con estos ojitos que ha de quemar el incinerador cuando me muera.

Ayer domingo me fui de compras, me llevé a mi madre porque como toda buena mujer del siglo XXI soy incapaz de escoger verduras en buen estado. Qué baratas son las verduras, por Dios que sí. Y luego ahí me tienen como loca picando toda la noche, lo qué mas sufrí fueron las cebollas. Lloré, remilgué, maldije, me salí a que me diera el aire, me puse lentes, me los quité, vi feo a mi hermano por reírse de mi, piqué, piqué y piqué incluso con los ojos cerrados y por fin terminé con los ojos rojos, llorosos, la casa entera oliendo a cebolla y el olor tatuado en mis manos. Todavía huelo a cebolla y huelo más que ayer porque hoy en la mañana que me bañé siento que esparcí el olor en todo mi lindo cuerpo. Ya me eché jabón, shampoo, crema, desmaquillante, desodorante, gel refrescante y matizante, mas shampoo, gel antibacterial, crema para peinar, perfume, alcohol y nada, siguen oliendo a cebolla. Auxilio.

Para cocinar la sopa también me tuvieron que ayudar porque bueno, no necesito decirlo, tampoco sé cocinar. Acabé bien noche, dos cacerolas llenas de sopa que serán mi alimento por el resto de la semana, qué martirio. Al final, cuando estaban las dos cacerolas terminadas y olía todo a cebolla y apio, mi mamá me preguntó - Oye, y para qué hiciste desde ahorita las dos cacerolas?

Apenas va un día y mi sufrimiento ha empezado, extraño el desayuno con chocomil, panecito, luego llegar acá a la oficina y el cafecito con crema y azúcar, las galletas, las papitas, el refresco y demás artículos deliciosos ya que poseen el elemento engordador en vastas cantidades y es bien sabido de todos que el elemento engordador es lo más rico en este mundo.

Ahorita se me ocurrió, para ayudar con la dieta, ponerme una estúpida faja la cual me tiene mareada por la poca oxigenación que logro recaudar, traigo el elástico marcado un poco más arriba de la cintura lo que posiblemente me traiga problemas cardiacos o respiratorios ya que comprime varias partes vitales, la espalda también sufre, entre otros órganos. Creo que me la quitaré.

También traigo los acompañamientos de la sopa, hoy toca sopa y fruta, he comido todo el día melón, se supone que es de desayuno pero ps no, no llena y ya casi me acabo todo lo que traje y sufro y quiero una galleta y tal vez eso contribuya a mis mareos, la falta de glucosa me afecta y ustedes dirán, el melón tiene glucosa, sí, pero estoy acostumbrada a consumir en cantidades industriales y extraño la azúcar.

Todo se acompaña por una rica agua de jamaica con limón, inventos de mi madre quesque para ayudar a la dieta, solo que no tiene azúcar y por eso sufro un poquito más. Esperemos que al final de la semana tanta desdicha traiga un final feliz.

Por lo pronto, el día cero comenzó en domingo, con la preparación de la sopa quema grasas.
Peso: x
Cintura: y

miércoles, 11 de febrero de 2009

Actualizandome otra vez


Como ya tengo una conexión decente a Internet prometo escribir mas seguido y más bonito. Eso de andar de errante corta la inspiración.

Bueno, hay otras cosas que cortan la inspiración, como tratar de escribir cuando faltan cinco minutos para salir del trabajo.

Y el hecho de que tengas una paleta en la boca signo de que la dieta "Buena mañana tenga febrero" no vaya muy bien

Ya mañana escribiré de los avances de esta dieta milagrosa, pensaba hacerlo a fin de mes pero me será terapéutico escribir para darme cuenta de que no estoy ni cerca de llevarla.

Gurbai.

miércoles, 28 de enero de 2009

Buena mañana tenga febrero

En el lapso de mi vida bloggera en la que más he escrito me encontraba yo sumida en una profunda depresión que los emos envidiarían. Me deprimí, vomite literariamente mi sufrir y mi estómago pagó las consecuencias. Me volví anoréxica involuntaria, no me daba hambre, así de simple, ahora sé lo que es vivir la anorexia sin padecerla realmente. No me daba hambre pero me auto-obligaba a comer, el sándwich del desayuno me lo pasaba a empujones, comía y me esforzaba por acabarme lo del plato, trataba de tomar aunque fuera un vaso de leche como cena. Nada más porque tenía que comer pero perfectamente hubiera vivido en estado famélico. Las consecuencias se notaron, adelgacé, mi ropa me quedaba aguada y me gané una señorona gastritis de aquellas que ni les cuento. Dentro de mi nubecita negra-emo del terror había algo que me hacia feliz, descubrí que no era yo de las del tipo que se deprimen y se convierten en autenticas vacas gordas y chochas, hasta eso, la depre me sentaba bien, no me veía demacrada y la cara se me veía estética y afilada (léase me bajó el cachete).

Mi depresión pasó y el hambre volvió. Hambre atrasada. Peligro. Subí a mi peso habitual y ya, ahí la llevaba yo. Oh vida que das vuelta, no me podía quedar así en estado semi-perfecto, nooo. Las cosas tenían que cambiar.

A finales del 2008 empecé una fase como de mmm hastío, sí, es la palabra, me choqué, andaba harta de todo, bueno ando. Ese hastío provoca ansiedad, la ansiedad se calma comiendo, consecuencia subí de peso rapidísimo, como espumita de leche en la estufa. Una amiga me dijo que no le haga al cuento, quesque qué es eso de hastío, que lo que tengo es depresión, -noo –le dije –es hastío, con la depresión dejo de comer. – naa, es otro tipo de depresión peero depresión al fin –me contestó la muy ingrata. Y bueno, entre que son peras o son manzanas estoy bastante chubby por lo que inauguraré la maravillosa dieta de:

Buena mañana tenga febrero

Sí, a partir de febrero este blog y una servidora estarán a dieta, prohibido: dulces, chocolates, papas, chicharrones, refresco y pan. ¿Qué por qué estos alimentos? Ps porque son los que mas trago y los culpables de que este gordis. En orden de adicción están:

  1. Refresco. La coca cola tiene droga, se los juro, SE LOS JURO, ahhh muero y sufro síndrome de abstinencia cada que intento dejarla. Ahh, ya sufro.
  2. Dulces. Dulce lo que sea, lo que sea deveritas, parezco hormiga, de estos no me despegaré tanto, por cuestiones hipoglucémicas me comeré de vez en cuando un caramelo, nada elaborado, como dice el doc, caramelo de ese que es transparentito.
  3. Chocolate. Soy una adicta, siento tristecita y quiero un chocolate, me siento feliz y quiero un chocolate, no siento nada y quiero chocolate, tengo ganitas y quiero chocolate. Pero bueno, no habrá problema, yo no compraré chocolate, nadie me regala chocolate, a nadie se le pierde un chocolate. Fingiré que está prohibida su comercialización, será difícil a pleno febrero pero lo lograré.
  4. Papas, chicharrones y anexos. Estos puedo prescindir, me gustan, me los como, pero puedo vivir sin ellos, eso digo.
  5. Pan. No soy adicta al pan, mucho tiempo mi mamá dejo de comprarlo porque mi hermano sí lo era y debía bajar de peso, eso de atragantarme de pan es reciente, últimamente con la ansiedad me como básicamente todo lo que me encuentre.

El nombre de la dieta es un autoengaño para hacerte creer que estas bien si comer tu elemento engordador favorito. Así de sí, sí, soy feliz, que bonita mañana, ahhh los pajaritos cantan y las nubes se levantan, ahí que bonita botella de agua bonafón que voy a ir a rellenar con el agua de garrafón Xallapan que ponen en la Planta pa que tengamos agüita que tomar, si, si, que bonito tu, que bonito yo, que bonito todo.

Pero esta dieta empieza hasta el domingo 1ro de febrero, lo que significa que tengo miércoles, jueves, viernes y sábado para atragantarme, tengo dos bolsas de palomitas esperando por mi y creo que todavía hay helado en el congelador, ah, que rico cenar y luego el cafecito con pan, que bonita es la gula, voy a comprarme chocolates ahorita que puedo y me los comeré antes de que venga febrero. Sí, si, todavía tengo bastones de dulce que me sobraron de los que regalé en navidad y tengo antojo de un hot-dog de los que venden en el parque, mmm ya. Es todo.


. MaRISoL .

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